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jueves, 26 de marzo de 2015

Y además sin café no hay sonrisas

¿Lo que importa es el arte o el artista?

Todos morimos con cada cuadro que parimos, con cada escrito que extirpamos, con cada canción que vomitamos. Todos morimos y volvemos a nacer, porque el arte nos hace a nosotros, y nosostros hacemos al arte. Uroboros se muerde la cola, y nace en su cabeza una flor.

Todos morimos un poquito, para dar una vida nueva. O tal vez, hacer renacer unos cuántos cadáveres que duermen en nuestro armario. Todos morimos para que el arte nos dé vida nueva, una vida a la que nadie más que nosotros pueda llegar del todo, por mucho que se ilusionen. El arte está ahí, flotando. Sólo tenés que estirar la mano en un lento suicidio y tomarla, amasarla, hacerle el amor y dejarla con orgásmico placer en la superficie de un lienzo

Sin arte no hay artista y sin artista no hay arte. Lo que importa en realidad son los cadáveres.

sábado, 17 de enero de 2015

Perdón

Iris es todas ella. Es la que incondiscionalmente ama a Geremías, y se deja ser amada por primera (luego de tantas) y única vez (después de muchas) por él. Iris es ella cuando no puede amarse a sí misma, y ve su veneno en dirección a Pamela, cuando la razón está en lo más recóndito de su corazón. Es quien pese a los abusos a su alma y cuerpo, decide seguir mirando al frente, y toma con seguridad las manos de sus compañeros de aventuras, de su hermano; y decide enamorarse no una, sino mil veces, de gente y cuerpos, sin miedo a caer en el pozo negro de los recuerdos. Iris es la parte de ella que se pierde en laberintos y no puede separarse de la cama, fundiéndose en una danza de sueños y lamentos. Iris es ella cuando es poeta, es ella cuando llora. Iris es ella cuando deja su forma humana, para ser todo el canino animal que le corresponde.

Es ella cuando sin piedad devoró corazones para alcanzar objetivos que nunca la harían feliz; y también es ella que llora por tener que lastimar a otros mientras su vida pinta rosa. Es ella cuando se emociona como romántica empedernida ante situaciones nimias; es ella cuando grita y asusta a quienes se abren; es ella que no le tiembla la voz al dar el veredicto de ejecución. Es ella, Iris es ella. Y ella le agradecerá eternamente poder ocultarse bajo su abrigo, y tomar de sus pechos cuando la valentía le falte.

lunes, 12 de enero de 2015

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Adora cada segundo que invento en mi mente, o decide perdete entre las ilusorias paredes del laberinto de mis contradicciones.

martes, 10 de diciembre de 2013

Pocilga

Iris se hundió en el lago y le preguntó al pez dorado, qué era lo que odiaba más.
El pez le dijo que ella odiaba la hipocresía y la cobardía. Pero era tal su confusión mental, que no podía percibir cuál era más odiosa para ella. Y quería saberlo.
El pez le dió una nuez y le dijo que volara. Y fue ahí, en la copa de una palmera, dónde ella supo la respuesta.
No odiaba más una cosa que la otra; la hipocresía era la hija primogénita de la cobardía. Por que solamente aquél que es tan cobarde como para enfrentar sus propias falencias e inseguridades, y aceptarlas, marca éstas mismas en los demás. La hipocresía es parte de la gente con miedo.
Por suerte, Iris pudo separase de eso a tiempo.